lunes, 3 de agosto de 2015

RUBEN DARIO: Allá lejos

Buey que vi en mi niñez echando vaho un día
bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, 
en la hacienda fecunda, plena de la armonía 
del trópico; paloma de los bosques sonoros 
del viento, de las hachas, de pájaros y toros 
salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.

Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada
que llamaba a la ordeña de la vaca lechera,
cuando era mi existencia toda blanca y rosada;
y tú, paloma arrulladora y montañera,
significas en mi primavera pasada
todo lo que hay en la divina Primavera.

Rubén Dario

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