jueves, 21 de agosto de 2014

AQUÍ ESTOY...




Aquí estoy para contarte 
que ya se levanta el sol 
y que su luz ardorosa 
pone en las hojas temblor; 

que ya se despierta el bosque 
—cada rama se despierta— 
y ansiosos de primavera 
los pájaros ya se inquietan; 

contarte que hoy, como ayer, 
la misma pasión me llena 
y que mi alma, como siempre, 
para servirte se apresta; 
 
contarte que en todas partes 
hay un soplo de alegría, 
y aunque no sé qué contar, 
hay canto en el alma mía.


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Mikhail Lérmontov La vela

LA VELA
       Una vela solitaria blanquea 
en las brumas azules del mar. 
¿Qué va buscando en el país lejano? 

¿Qué dejó atrás, en la tierra natal? 
 
       Juegan las olas, el viento solloza, 
se dobla el mástil, la madera cruje. 
¡Ay! Ella no busca la alegría, 
ni busca la felicidad que huye. 

       Abajo, la corriente de zafiro; 
rayos de sol dorado en lo azul. 
Pero ella, rebelde, pide tormentas, 
cual si en las tormentas hubiese quietud. 


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martes, 19 de agosto de 2014

Publicado en julio 16th, 2014 | por Julia Prilutzky Farny


No es el amor, lo sé, pero es de noche…

No es el amor, lo sé, pero es de noche
y yo estoy sola, frente al mar que espera
con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.
No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.
No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?


lunes, 18 de agosto de 2014

Soñé que tu me llevabas



Soñé que tu me llevabas


Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!


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sábado, 9 de agosto de 2014

A lo mejor eres tu mismo

 BLANCA VARELA

A lo mejor eres tú mismo
el tren que pita y se mete bajo tierra
rumbo al infierno o la estrella de chatarra

que te lleva frente a otro muro
lleno de espejos y de gestos, endiablados
gestos sin dueño y tú tras ellos, solo,
feliz propietario de una boca escarlata que muge.


viernes, 8 de agosto de 2014

La parejita




Dando un paseo por el campo,
me adentré en un gallinero,
Las gallinas me contaron,
la historia de la gallina,
y del gallo pinturero.

La gallinita está triste,
la gallinita está rara.
El gallo del gallinero,

no se ha fijado en su cara.

Todo el día cacareando,
por llamarle la atención;
el gallo se fija en todas,
en la gallinita, no.

Cuando va naciendo el día,
el gallo del gallinero,
con su canto hace saltar,
de la cama al mundo entero.

Un día la gallinita,
con aires muy coquetuelos,
hizo cantar de alegría,
al gallo del gallinero.

Tuvieron tres huevecitos,
que luego fueron polluelos,
y aquí se acaba la historia,
de la linda gallinita
y el gallo del gallinero.


Angelita Sevilla


martes, 5 de agosto de 2014

Meliton Gonzalez y sus disquisiciones divertidas sobre el idioma

Si el que bebe es bebedor
y el sitio es bebedero,
a lo que hoy es comedor
hay que llamarle comedero.
Comedor será quien coma,
como bebedor quien bebe;
de esta manera se debe
modificar el idioma.

¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.
De igual manera me aquejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.



Pablo Parellada «Melitón González»


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