domingo, 14 de septiembre de 2014

Ante la injusta prosperidad

Ya llena de sí solo la litera 
Matón, que apenas anteyer hacía 
(flaco y magro malsín) sombra, y cabía, 
sobrando sitio, en una ratonera. 

Hoy, mal introducida con la esfera 
su casa, al sol los pasos le desvía, 
y es tropezón de estrellas; y algún día, 
si fuera más capaz, pocilga fuera. 

Cuando a todos pidió, le conocimos; 
no nos conoce cuando a todos toma; 
y hoy dejamos de ser lo que ayer dimos. 

Sóbrale tanto cuanto falta a Roma; 
y no nos puede ver, porque le vimos: 
lo que fue esconde; lo que usurpa asoma.



Francisco de Quevedo


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sábado, 13 de septiembre de 2014

No soy gaviota

Me siento aturdida por momentos
¿donde estaras? me pregunto tristemente.
Mi vista te busca y no te encuentro...
¿mi recuerdo aún estara en tu mente?
Un día a la playa me fui a caminar
buscando enterrarte en las arenas del mar...
pero entre la blanca espuma me sonreías
y entonces supe que olvidarte no podría.
Quise ser un lucero resplandeciente
y en el infinito cielo por siempre estar
para mirar hacia abajo y poder verte
aunque tú no lo supieras jámas.
Pensé luego en ser como el azul marullo
y besar la arena que en la orilla está.
Tiernamente, con mis aguas azules te baño
y de mi lado no te volverías a apartar.
Desee entonces ser gaviota blanca y libre
hacia tu destino... volar y volar.
A través de furiosas tormentas y tempestades
finalmente a tu lado poder llegar...
Al final me di cuenta que son deseos.
Imposibles fantasias que yo misma cree
no soy gaviota, ni ola o lucero
soy simplemente una mujer




viernes, 12 de septiembre de 2014

Casona


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Faber Padre, El valor de una sonrisa

Valor de una sonrisa 


Dona una sonrisa 
Alegra el corazón: 
Enriquece a quienes reciben 
Sin empobrecer a quienes dan. 
Dura sólo un instante 
Pero su memoria sigue siendo largo. 

Ninguno es tan rico 
Ser capaz de prescindir de 
Ni tan pobre que no puede dar. 
La sonrisa crea felicidad en la familia 
Ofrece apoyo en el trabajo 
Y es una señal tangible de la amistad. 

Una sonrisa alivia el cansancio, 
Renueve su valor en los ensayos 
Y la tristeza es la medicina. 

Y si esas reuniones no ofrecen, 
Sea generoso y se dirigen a él su: 
Nadie necesita una sonrisa tanto 
Como alguien que no sabe darle. 




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jueves, 11 de septiembre de 2014

Caballo pastando en Cantabria





Cantabria, caballo pastando 




Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984), Mano entregada

Mano entregada 


Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce que sí se empapa del amor hermoso.
Es por la piel secreta, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afán dulce;
por donde mi voz penetra hasta tus venas tibias,
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo que ahora resuena mío, mío poblado de mis voces profundas,
oh resonado cuerpo de mi amor, oh poseído cuerpo, oh cuerpo sólo sonido de mi voz poseyéndole.
Por eso, cuando acaricio tu mano sé que sólo el hueso rehúsa
mi amor -el nunca incandescente hueso del hombre-.
Y que una zona triste de tu ser se rehúsa,
mientras tu carne entera llega un instante lúcido
en que total flamea, por virtud de ese leve contacto de tu mano,
de tu porosa mano suavísima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entrodespacio, despacísimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne.



Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984)