sábado, 4 de julio de 2015

DIME AMOR de Lina Zerón



¿Qué harás?
Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y a solas bebo en la noria de las ansias.
¿Qué pasará amor?
Si mis pies a seguir tu huella se afanan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto atormentadas nubes en llovizna
y desquebrajadas olas en manso huracán.
Si mi voz repite que te amo en la penumbra,
y tus besos es lo único que quiero.
Si busco tu nombre en el sueño que se extingue
y tu aroma de violetas mientras duermo.
Si al probar la madurez de mis mares
tus labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorientan las gaviotas
que descubren al vuelo el secreto que nos une.
¿Qué ganaría?
Por coser atardeceres al diván de tu regazo
ofreciendo devorar a besos la nostalgia
mientras someto torbellinos corazón adentro.
Si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mis entrañas
para que pueda este poema soportar tanto tormento.
¿Cómo continuar?
Ahora que la ausencia es la única que ama
en esta soledad congelada de suspiros.
Si no hay más desiertos ni lluvia en mi alma
y tu recuerdo es oscuridad sobre mis ojos.
¡Dime amor cómo recuperarte!...
Tal vez regando mi piel por los caminos
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.





Ruptura Torres Bodet


Nos hemos bruscamente desprendido
y nos hemos quedado
con las manos vacías, como si una guirnalda
se nos hubiera ido de las manos;
con los ojos al suelo,
como viendo un cristal hecho pedazos:
el cristal de la copa en que bebimos
un vino tierno y pálido...
Como si nos hubiéramos perdido,
nuestros brazos
se buscan en la sombra... Si embargo,
ya no nos encontramos.
En la alcoba profunda
podríamos andar meses y años, en pos uno del otro,
sin hallarnos.


viernes, 3 de julio de 2015

Ramón Lopez Velarde

EN UN JARDÍN


Al decir que las penas son fugaces
en tanto que la dicha persevera,
tu cara es sugestiva y hechicera
y juegan a los novios los rapaces.
Al escuchar la apología que haces
del mejor de los mundos, se creyera
que lees a Abelardo... En voz parlera
dialogas con los pájaros locuaces.
De pronto, sin que tú me lo adivines,
cual por un sortilegio se contrista
mi alma con la visión de los jardines,
mientras oigo sonar plácidamente
los trinos de tu plática optimista
y el irisado chorro de la fuente.


jueves, 2 de julio de 2015

EL TORBELLINO, Amado Nervo


»Espíritu que naufraga
en medio de un torbellino,
porque manda mi destino
que lo que no quiero haga;
»frente al empuje brutal
de mi terrible pasión,
le pregunto a mi razón
dónde están el bien y el mal;
»quién se equivoca, quién yerra;
la conciencia, que me grita:
¡Resiste!, llena de cuita,
o el titán que me echa en tierra.
»Si no es mío el movimiento
gigante que me ha vencido,
¿por qué, después de caído,
me acosa el remordimiento?
»La peña que fue de cuajo
arrancada y que se abisma,
no se pregunta a sí misma
por qué cayó tan abajo;
»mientras que yo, ¡miserable!,
si combato, soy vencido,
y si caigo, ya caído
aún me encuentro culpable,
»¡y en el fondo de mi mal,
ni el triste consuelo siento
de que mi derrumbamiento
fue necesario y fatal!»
Así, lleno de ansiedad
un hermano me decía,
y yo le oí con piedad,
pensando en la vanidad
de toda filosofía...,
y clamé, después de oír
«¡Oh, mi sabio no saber,
mi elocuente no argüir,
mi regalado sufrir,
mi ganancioso perder!»



martes, 30 de junio de 2015

Miguel Arteche

    Vagabundos en la noche
      Te llama el sur esta noche, te llama como nunca
      El corazón secreto de la lluvia, te llama un perfume
      Dejado en la distancia y que regresa ahora.
      ¿Hay algo para el cuerpo que espera con nostalgia,
      Algo para su sed, para el canto que escapa;
      Hay algo, viene algo por el cielo, no oculta la cordillera
      Nuestra pregunta insomne, no guarda su pecho oscuro
      La respuesta a ese tiempo que desde el mar avanza? 

      ¿Es eso lo que recuerdas, es ese ser oculto que por las calles canta,
      Es ese vagabundo que duerme en la basura,
      Con los zapatos rotos y la cara hacia el cielo,
      En una horrible mueca?
      ¿Es eso lo que recuerdas, es eso que por las ramas
      Insiste en la primavera:
      La joven esposa muerta, la huella de los hombres
      En el parque mojado? ¿Era eso en la noche,
      Eran las luces secas de brillos petrificados
      En las calles del lujo? 

      Para ti, tierra, las vidas de los hombres solitarios,
      Los niños harapientos jugando entre la lluvia,
      Los nombres, las fechas y las personas muertas;
      Para ti las tormentas, las colinas purpúreas,
      Las castañas en duros zurrones afilados,
      Las lámparas en grandes
      Habitaciones, los vientos,
      Los vientos sobre plazas desiertas,
      Mientras las hojas secas en el sediento asfalto
      Acumulan la futura lluvia que aparece. 

      Es cierto: porque cuando pasas sobre la noche;
      Cuando, sigilosamente, aparece la lluvia,
      Y recuerdo los seres que pasaron,
      El calor de unas sienes doradas por el vino;
      Cuando cruza el otoño -rojo de furia triste-
      Por semáforos, autobuses, tiernas escalinatas,
      ¿Hay algo en esa cara que interroga hacia el aire
      De un día que soporta otro día lejano? 

      Para aquellos las luces llenas de terciopelo,
      Las sibilinas voces de perfumes, las vagas
      Promesas de placer en cálidos recintos;
      Para ellos las noches de promesas ocultas,
      Las estampas de un invierno pasado,
      El entierro lejano, el humo
      Sobre el parque. Papeles enloquecidos
      Caen hacia un otoño rabioso que se acerca.
      Están sobre los puentes acumulando angustia,
      El agua tiene secos reflejos afiebrados,
      Sus ojos se adormecen, fiebre y frío penetran
      Los ansiados retornos que por el río pasan. 

      ¿Qué han perdido en las noches,
      En la esquina poblada qué interrogan sus caras?
      Hablan del mar cercano (el viento se estremece,
      El viento cruza y pasa) y apretados esperan
      Un ayer imposible para un futuro incierto. 

      Tierra, tierra sobre deseos, sobre puentes y ramas,
      Sobre arenas desiertas, sobre pasos que mueren,
      ¿Qué buscas, qué esperas
      Para alcanzar un rostro, un harapo, una mano quemada
      Por la moneda avara? ¿Es que esperas sus muertes
      En la noche, sólo sus vidas hoscas
      Consumidas sin haber conocido
      El hueco de un calor,
      El sueño sin temores, el alba
      Por fin mágica y buena?

domingo, 28 de junio de 2015

Considérate failliz


Considérate feliz
por gozar de su existencia
curada de sueños falsos
y vigilias verdaderas

Considérate feliz
por tener a esa mujer
que tus labios azucara
con su boca confitada

Considérate feliz
cuando ella ilumina
la sombra escondida
en tu vida oscura.

Oscar Araiza



sábado, 27 de junio de 2015

EL SEMBRADOR DE ESTRELLAS


Y pasarás, y al verte se dirán: "¿Qué camino
va siguiendo el sonámbulo?...." Desatento al murmullo
irás, al aire suelta la túnica de lino,
la túnica albeante de desdén y de orgullo.
Irán acompañándote apenas unas pocas
almas hechas de ensueño. . . .Mas al fin de la selva,
al ver ante sus ojos el murallón de rocas,
dirán amedrentadas: "Esperemos que vuelva."
Y treparás tú solo los agrietados senderos;
vendrá luego el fantástico desfile de paisajes,
y llegarás tú solo a descorrer celajes
allá donde las cumbres besan a los luceros.
Bajarás lentamente una noche de luna
enferma, de dolientes penumbras misteriosas,
sosteniendo tus manos y regando una a una,
con un gesto de dádiva, las lumínicas rosas.
Y mirarán absortos el claror de tus huellas,
y clamará la jerga de aquel montón humano:
"Es un ladrón de estrellas..." Y tu pródiga mano
seguirá por la vida desparramando estrellas. . . .