miércoles, 30 de julio de 2014

Príncipe

El príncipe Baltasar Carlos hubiera sido rey de España si no hubiese fallecido con 17 años, creo. Era hijo de Felipe IV y ni muy inteligente ni de muy buenas costumbres. Su alteza el príncipe de Asturias Baltasar Carlos heredero del trono de España y de sus Indias, se distraía capando gatos. Rolling Eyes 
Por Madrid corrió esta coplilla: 


Príncipe:
mil mentecatos
murmuran sin Dios ni ley
de que, habiendo de ser rey
os andéis capando gatos;
y es que, con sus malos tratos,
se teme que os ensañéis,
y cuando a reinar lleguéis
en este reino gatuno
no quede gato ninguno,
que luego no lo capéis. 



domingo, 27 de julio de 2014

de Pablo Parellada «Melitón González» Sobre el idioma español


SOBRE EL IDIOMA ESPAÑOL

Señores: un servidor,
Pedro Pérez Paticola,
cual la academia española
«Limpia, fija y da esplendor».
Pero yo lo hago mejor
y no por ganas de hablar
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué
en tamaño y esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento?. Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio a presidió
ni de tomas a Tomás,
ni de topo al que topó
de un paleto a un paletó,
ni de colas a Colás.

Mas dejemos el acento,
que convierte como ves,
las ingles en inglés,
y pasemos a otro cuento.

¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
Y la frase tan oída
del marido y la mujer,
¿Por qué no tiene que ser
el marido y la marida?
Por eso, no encuentro mal
si alguna dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.


http://www.manosalarte.com

¿ME PERMITE SEÑORITA?




Me permite señorita, 
darle un beso en la mejilla, 
en esta primera cita,



Me permite señorita, 
darle un beso en la mejilla, 
en esta primera cita, 
acariciar su rodilla?. 

En este encuentro donoso, 
caminar por esta calle, 
tocar su pelo sedoso, 
y rodearla por el talle?. 

Mirarme en sus negros ojos, 
como el color de la noche, 
y recubiertos de hinojos, 
llevarla a pasear en coche? 

Tocar con ansia sus ansias, 
respirando en sus respiros, 
compartirle mis ganancias, 
suspirando en sus suspiros? 

Penetrar sus emociones, 
aspirando sus fragancias, 
consolidar sus acciones 
salvando cualquier distancia? 

Y luego linda señora, 
llevarla a vivir conmigo, 
adorarla, adorarla, 
como tiene merecido? 

ME PERMITE SEÑORITA 
CONVERTIRLA EN MI SEÑORA? 
acariciar su rodilla?. 

En este encuentro donoso, 
caminar por esta calle, 
tocar su pelo sedoso, 
y rodearla por el talle?. 

Mirarme en sus negros ojos, 
como el color de la noche, 
y recubiertos de hinojos, 
llevarla a pasear en coche? 

Tocar con ansia sus ansias, 
respirando en sus respiros, 
compartirle mis ganancias, 
suspirando en sus suspiros? 

Penetrar sus emociones, 
aspirando sus fragancias, 
consolidar sus acciones 
salvando cualquier distancia? 

Y luego linda señora, 
llevarla a vivir conmigo, 
adorarla, adorarla, 
como tiene merecido? 

ME PERMITE SEÑORITA 
CONVERTIRLA EN MI SEÑORA? 



 Por Hoz.kar........Julio 25-2014. 


http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

jueves, 24 de julio de 2014

Vivo olvidado 
de mi cuerpo. 
Cuando miro la aurora, 
confusamente lo recuerdo bello, 
cual si estuviera 
fuera de mí y muy lejos.
Más cuando tú me coges
me lo siento
todo,
duro, suave, dibujado, lleno,
y gozo de él en ti y en mí,
contigo, descubierto, en su secreto.

Juan Ramón Jiménez 


miércoles, 23 de julio de 2014

Instante sin final

Instante sin final ( Luis V. L. D. )
Te conocí por accidente
y bendigo ese instante
porque desde ese momento
estas junto a mi
hablamos prudentes
sin mucha conciencia
de lo que seria
nuestra amistad
y de pronto una noche
surgió una locura
que nos hizo vibrar
tus palabras, las mías
dos cuerpos tan lejos
se unieron de manera
casi brutal
Lujuria caricias prohibidas
ojos vendados
excitación total
tu placer, el mío
surgieron con fuerza
cuerpos sacudidos
por la miel del deseo
tu cuerpo vibrando
el mío temblando
unidos en un instante
que no tiene final



martes, 22 de julio de 2014

UN LORO, UN MORO, UN MICO Y UN SEÑOR DE PUERTO RICO



Un señor de Puerto Rico
colgó en su balcón un loro
de rica pluma y buen pico,
un loro que era un tesoro
y a su amo costó un pico.
Un vecino suyo, moro
de Tetuán recibió un mico.
Y a este mico, lo ató el moro
en su balcón ante el loro,
que así quedó frente al mico.
Tanto y tanto charla el loro
que un día se enfada el mico
y con la furia de un toro
lo embiste; se esconde el loro,
rompe la cadena el mico,
salta a la jaula del loro,
sale el loro, pica al mico
chilla el mico, grita el loro.
Se asoman, al ruido, el moro
y el señor de Puerto Rico.
- «¿Por qué no encierra a su loro?»
- «¿Por qué no ata bien su mico?»,
exclaman los dos a coro.
Y uno le echa mano al loro
y el otro tira del mico.
Cae el mico sobre el loro,
el loro le clava el pico,
los dientes rechina el mico
y, asustado, muerde al loro
y al señor de Puerto Rico.
Este reniega del loro
y jura matar al mico,
mientras furibundo, el moro,
provoca al amo del loro
y embiste al loro y al mico.
Hacia arriba vuela el loro,
se escurre hacia abajo el mico,
y, faltando al decoro,
caen, agarrados, el moro
y el señor de Puerto Rico.
- «¡Ay, moro, si pierdo al loro!»,
exclama el de Puerto Rico,
y airado replica el moro:
- «¡Pagará caro tu loro,
cristiano, si pierdo el mico!»
Les imita arriba el loro,
muecas hace abajo el mico,
y no se sabe si el moro
es quien habla o si es el loro
o el señor de Puerto Rico.
Crece el trajín: vuela el loro
y va a caer sobre el mico …
Furioso el de Puerto Rico
viendo en peligro su loro
quiere ahora matar al mico.
Le da un empujón al moro,
le dispara un tiro al mico,
yerra el tiro y mata al loro,
se desmaya, ríe el moro
y corre en busca del mico.
Risueño regresa el moro
con el loro y con el mico:
riendo del de Puerto Rico
le envía, muerto, al loro
y una carta con el mico.
Dice: «Seis onzas de oro
por atentar contra el mico
a un cristiano reclama un moro;
guarde disecado el loro;
… pero págueme ese pico».
Viendo esto el amo del loro
se lanza furioso al mico,
mata al mico, mata al moro…
Muertos moro, mico y loro
se embarcó … ¡y a Puerto Rico!

lunes, 21 de julio de 2014

Erótica Enrique de Mesa

Cayó sobre tu espalda
la llama de tu pelo
y quemó la blancura
su ondulación de fuego.
Entre los áureos rizos
por el amor deshechos
yo vi calientes, húmedos,
brillar tus ojos negros.
Sin desmayas, erguidos,
redondos, duros, tersos,
temblaron los montones
de nieve de tus pechos.
Y de amor encendida,
estremecido del cuerpo,
con amorosa savia
sus rosas florecieron.
El clavel de tus labios
brindaba miel de besos
y fue mi boca ardiente
abeja de sus pétalos.
De la crujiente seda,
que resbalara al suelo
emergió su blancura
tu contorno supremo.
Y al impulso movido
de ardoroso deseo
se cimbró entre mis brazos
y quedó prisionero.
Me abrasaban tus ojos,
me quemaba tu aliento,
y apagó las palabras
el rumor de los besos …