sábado, 29 de noviembre de 2014

En tu boca roja y fresca

En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.
Me he enamorado de ti
y es enfermedad tan mala,
que ni la muerte la cura,
¡bien lo saben los que aman!
Loco me pongo si escucho
el ruido de tu charla,
y el contacto de tu mano
me da la vida y me mata.
Yo quisiera ser el aire
que toda entera te abraza,
yo quisiera ser la sangre
que corre por tus entrañas.
Son las líneas de tu cuerpo
el modelo de mis ansias,
el camino de mis besos
y el imán de mis miradas.
Siento al ceñir tu cintura
una duda que me mata
que quisiera en un abrazo
todo tu cuerpo y tu alma.
Estoy enfermo de ti,
de curar no hay esperanza,
que en la sed de este amor loco
tu eres mi sed y mi agua.
Maldita sea la hora
en que contemplé tu cara,
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios grana.
Maldita sea la sed
y maldita sea el agua,
maldito sea el veneno
que envenena y que no mata.
En tu boca roja y fresca
beso, y mi sed no se apaga,
que en cada beso quisiera
beber entera tu alma.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

SONATINA


La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
]o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!


martes, 25 de noviembre de 2014

De salitre

      De salitre
      Son las penas de las hembras
      que observan en la noche la arribada
      de los barcos a sus casas
      contando a lo bajo las ausencias
      de los hijos que se fueron.

      De salitre
      son los amores perdidos
      tierra adentro
      cuando el olor de las olas
      se va diluyendo
      y se entremezcla con las jaras
      y el asfalto pegajoso.

      De salitre
      nuestras vidas calladas
      que se pegan como el salitre
      en los trasfondos del alma.



lunes, 24 de noviembre de 2014

Jaime Sabines ¿Qué putas puedo?




¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla, 
con mi pierna tan larga y tan flaca, 
con mis brazos, con mi lengua, 
con mis flacos ojos? 
¿Qué puedo hacer en este remolino 
de imbéciles de buena voluntad? 
¿Qué puedo con inteligentes podridos 
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía? 
¿Qué puedo entre los poetas uniformados 
por la academia o por el comunismo? 
¿Qué, entre vendedores o políticos 
o pastores de almas? 
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba, 
si no soy santo, ni héroe, ni bandido, 
ni adorador del arte, 
ni boticario, 
ni rebelde? 
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo 

y no tengo ganas sino de mirar y mirar?


http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm


domingo, 23 de noviembre de 2014

Antonio Machado

Es una hermosa noche de verano. 
Tienen las altas casas 
abiertos los balcones 
del viejo pueblo a la anchurosa plaza. 
En el amplio rectángulo desierto, 
bancos de piedra, evónimos y acacias 
simétricos dibujan 
sus negras sombras en la arena blanca. 
En el cénit, la luna, y en la torre, 
la esfera del reloj iluminada. 
Yo en este viejo pueblo paseando 
solo, como un fantasma.



http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

sábado, 22 de noviembre de 2014

He Cometido El Peor de Los Pecados



He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. 
No he sido feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges

http://www.manosalarte.com

viernes, 21 de noviembre de 2014

Recorreré tu alma

Te contaré deseos en tus labios,
el placer será mi arma para soñar, 
recorreré tu alma 
y secuestraré tu amor. 
No habrá rescate: 
sólo la pasión.



http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

jueves, 20 de noviembre de 2014

Tu risa

Quítame el pan si quieres 
quítame el aire, pero 
no me quites tu risa.        

No me quites la rosa, 
la lanza que desgranas, 
el agua que de pronto        
estalla en tu alegría, 
la repentina ola 
de planta que te nace.        

Mi lucha es dura y vuelo 
con los ojos cansados 
a veces de haber visto        
la tierra que no cambia, 
pero al entrar tu risa 
sube al cielo buscándome        
y abre para mí todas 
las puertas de la vida. 

Amor mío, en la hora        
más oscura desgrana 
tu risa, y si de pronto 
ves que mi sangre mancha        
las piedras de la calle, 
ríe, porque tu risa 
será para mis manos        
como una espada fresca. 

Junto al mar en otoño, 
tu risa debe alzar        
su cascada de espuma, 
y en primavera, amor, 
quiero tu risa como        
la flor que yo esperaba, 
la flor azul, la rosa 
de mi patria sonora.        

Ríe de la noche 
del día, de la luna, 
ríete de las calles 
torcidas de la isla,        
ríete del torpe 
muchacho que te quiere, 
pero cuando yo abro 
los ojos y los cierro,        
cuando mis pasos van, 
cuando vuelven mis pasos, 
niégame el pan, el aire,        
la luz, la primavera, 
pero tu risa nunca 
porque me moriría.



Pablo Neruda



http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm



miércoles, 19 de noviembre de 2014

¡Oh mar, no esperes más!

Julia de Burgos


¡Oh mar, no esperes más!


Tengo caído el sueño, 
y la voz suspendida de mariposas muertas. 
El corazón me sube amontonado y solo 
a derrotar auroras en mis párpados. 
Perdida va mi risa 
por la ciudad del viento más triste y devastada. 
Mi sed camina en ríos agotados y turbios, 
rota y despedazándose. 
Amapolas de luz, mis manos fueron fértiles 
tentaciones de incendio. 
Hoy, cenizas me tumban para el nido distante. 
¡Oh mar, no esperes más! 
Casi voy por la vida como gruta de escombros. 
Ya ni el mismo silencio se detiene en mi nombre. 
Inútilmente estiro mi camino sin luces. 
Como muertos sin sitio se sublevan mis voces. 
¡Oh mar, no esperes más! 
Déjame amar tus brazos con la misma agonía 
con que un día nací. Dame tu pecho azul, 
y seremos por siempre el corazón del llanto?


Julia de Burgos



martes, 18 de noviembre de 2014

Sevillanas Rocieras

Solano de las marismas, tu que alisas las arenas
Tu que alisas las arenas
Solano de las marismas, tu que alisas las arenas
Y vas dejando La Raya salobre, desierta y seca
Salobre, desierta y seca
Dile a los vientos vecinos que no hay camino de vuelta
Dile a los vientos vecinos que no hay camino de vuelta
"To" el que ha visto alguna vez
"To" el que ha visto alguna vez
A la Virgen desde cerca
No puede volverse atrás, aunque los tiempos se vuelvan
Cantaban a la Virgen, poemas
Poemas
Cantaban a la Virgen, poemas
Cantaban a la Virgen, poemas
Poemas Los juncos de la orilla del Quema
Los juncos de la orilla del Quema
Tiempo detente
Que es tan grande el consuelo que mi alma siente
Que duren mis anhelos eternamente 
Inmensidades verdes, los pinos
Los pinos
Inmensidades verdes, los pinos
Inmensidades verdes, los pinos
Los pinos
Y quebrando el silencio, los trinos
Y quebrando el silencio, los trinos
Tiempo detente
Que es tan grande el consuelo que mi alma siente
Que duren mis anhelos eternamente
Yo conocí un camino, hace mucho tiempo ya
Hace mucho tiempo ya
Yo conocí un camino, hace mucho tiempo ya
Sin límite ni frontera, sin espuela "plateá"
Sin espuela "plateá"
Con un puente de madera, final de tu caminar
¡Ay! puente del Ajolí, cómo crujía al pasar
¡Ay! si volviera
Ese tiempo que se fue, y esa gente tan sincera
Que me enseñaron a ser rociero hasta que muera

Antonio Gala Velasco

SEVILLANAS
(Antonio Gala Velasco )

[Más
Aceituna en invierno,
trigo en verano.
No te tardes bien mío,
que yo te llamo.

Que yo te llamo, niña,
que yo te imploro.
Y rebosan las ramblas
con lo que lloro.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, que tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Azahares en marzo,
limón lunero,
quién pudiera decirte
cuanto te quiero.

Tanto te quiero, niña,
tanto te amo,
que en cuanto el mar sea mío
te lo regalo.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Olivo en la campiña,
pino en la sierra.
Negritos son los ojos
que a mí me queman.

Que a mí me queman, niña,
que a mí me matan,
y la flor de mi almendro
la desbaratan.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Arroz en la marisma,
pita en la arena.
Mi corazón amante
muerto de pena.

Muerto de pena, niña,
muerto de duelo,
deshojando la rosa
del desconsuelo.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duele hasta el aire
si no te siento.

Antonio Gala Velasco

SEVILLANAS
(Antonio Gala Velasco )

[
Aceituna en invierno,
trigo en verano.
No te tardes bien mío,
que yo te llamo.

Que yo te llamo, niña,
que yo te imploro.
Y rebosan las ramblas
con lo que lloro.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, que tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Azahares en marzo,
limón lunero,
quién pudiera decirte
cuanto te quiero.

Tanto te quiero, niña,
tanto te amo,
que en cuanto el mar sea mío
te lo regalo.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Olivo en la campiña,
pino en la sierra.
Negritos son los ojos
que a mí me queman.

Que a mí me queman, niña,
que a mí me matan,
y la flor de mi almendro
la desbaratan.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Arroz en la marisma,
pita en la arena.
Mi corazón amante
muerto de pena.

Muerto de pena, niña,
muerto de duelo,
deshojando la rosa
del desconsuelo.

Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.

Ay, qué tormento,
que me duele hasta el aire
si no te siento.


http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

Romance de la pena negra

Poemas de Federico Garcia Lorca





Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota,
en las tierras de aceituna, 
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
 mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
*
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!




viernes, 14 de noviembre de 2014

Las veredas portuguesas

Las veredas portuguesas
Con sus hermosos diseños
Y sus palabras y esperas,
Donde me pierdo en mis sueños.
Me preguntan en qué piensas
Mientras sonrío en silencio.
como si me conocieran
Aunque no fue mucho tiempo.
Es que el mundo y sus sorpresas
Se ha llevado con el viento
Las piedritas de tristeza
Que cuando camino siento.


http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

Primavera

PRIMAVERA SOBRE LA TIERRA

Camino tras la luz, como el girasol
lo hace tras el sol...
Huyeron las brumas,
se alejaron las lluvias
y una radiante mañana...
El sol, en el azul,
brilló con sus destellos de oro
el mundo bañó;
la alondra, de nuevo, feliz y dichosa
la tierra sobrevoló gozosa,
su dulce canto entonó y lo hizo,
al arroyo cristalino emulando,
y los mil un murmullos del bosque, a coro,
le secundaron,
cientos de florecillas del valle prendidas del talle,
felices danzaron sus vestiduras de varios colores
exhibieron,
saludando gozosas a la radiante Primavera que al fin,
como en un milagro de renovación, brotó sobre la tierra, y la colmó de esperanza e ilusión...


Jackselins Arteaga

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Me gusta suponer que me extrañas,
que cada noche desciendes al infierno 
al noveno circulo como el pagano Virgilio
sin mi.

Presuponer tus días vacíos sin horas,
combinando palabras que loco deliras
en rimas e interminables sonetos,
sin mi.

Ansiando enredarte en mi larga cabellera,
cubriendo mi vientre con lunas llenas,
colocando estrellas en mi cintura ¡absurdo!
sin mi.

Me deleita pensar que estas sin voz,
de tanto llamarme, tu boca de fuego,
es ahogada por tormentas de nieves,
sin mi.

Me gusta pensar que los recuerdos
te invaden y lloras sin consuelo.
Terminas de llamarme, viajas mañana


-¡Feliz Luna de Miel ¡-¡SIN MI!


lunes, 10 de noviembre de 2014

Rosa fresrosa fresca

—Rosa fresca, rosa fresca,
tan garrida y con amor,
cuando vos tuve en mis brazos,
no vos supe servir, no;
y agora que os serviría
no vos puedo haber, no.
—Vuestra fue la culpa, amigo,
vuestra fue, que mía no;
enviátesme una carta
con un vuestro servidor,
y en lugar de recaudar
él dijera otra razón:
que érades casado, amigo,
allá en tierras de León;
que tenéis mujer hermosa
y hijos como una flor.
—Quien os lo dijo, señora,
no vos dijo verdad, no;
que yo nunca entre en Castilla
ni allá en tierras de León,
sino cuando era pequeño,
que no sabía de amor.



http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm
 

domingo, 9 de noviembre de 2014

PRISIONERO SIN HORIZONTE




Prisionero sin horizonte
Oigo los ruidos de la calle
Y veo sólo un cielo hostil
Y el blanco muro de mi cárcel

Huye la tarde en mi prisión
Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable


 Guillaume Apollinaire


http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm

sábado, 8 de noviembre de 2014

El barco


Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo
por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes,
queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.

Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:
pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la sombra y por la luz,
y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros.

Entonces qué les pasa?
Por qué andan tan furiosos?
A quién andan buscando con revólver?

Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.

Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando llegamos al barco.
Estábamos desnudos.
Todos llegábamos del mismo sitio,
Todos veníamos de mujer y de hombre.
Todos tuvimos hambre y pronto dientes.
A todos nos crecieron las manos y los ojos
para trabajar y desear lo que existe.

Y ahora nos salen con que no podemos,
que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.

Por qué tantas ventajas para ustedes?
Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido?

Aquí no están contentos,
así no andan las cosas.

No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones, la tristeza,
los ojos sin amor o la boca con hambre.

No hay ropa para este creciente otoño
y menos, menos para el próximo invierno.
Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra en los caminos?

Sin mesa dónde vamos a comer,
dónde nos sentaremos si no tenemos silla?
Si es una broma triste, decídanse, señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.

Después el mar es duro.

Y llueve sangre.

P.Neruda



http://www.manosalarte.com/poesiascortas.htm



jueves, 6 de noviembre de 2014

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.



Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 


Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 


Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 


Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 


Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 


Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 


Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 


Pablo Neruda